Mi Arte

Mi vínculo con el color nació en la infancia. Desde entonces, raramente he renunciado al dibujo y a la pintura: es una práctica constante en mi vida, una de las maneras en que más manifiesto presencia y acción en el mundo.

El arte es una terapia fantástica para conocerse a uno mismo, para entrar en contacto con lo que necesitamos comprender y que está bien escondido en nosotros, pero también para activar Portales Energéticos que favorezcan nuestra comunicación con el Espíritu.

En mi enfoque de artista y terapeuta, uso la pintura como puente que une a la persona con su propio potencial. La mente es hábil en reproducirnos siempre la misma versión de nosotros mismos, pero el acto pictórico supera este filtro: cada pincelada se convierte en un mensaje que el Inconsciente, las Guías y el Ser Superior entrelazan en el movimiento de la mano, revelando quiénes somos verdaderamente.

 

Canalizar con el color

Sabemos que el acto creativo es con frecuencia el resultado de un diálogo entre el autor y una Inteligencia Superior. A través de este contacto, la obra se convierte en portadora de información energética sutil, nacida para guiar, informar y sanar a quienes entren en resonancia con ella.

Personalmente, antes de tocar el lienzo, me dirijo a mis Maestros de Akasha y a la Fuente Divina Creadora. Si la obra es personalizada, convoco también a las Guías y a los Ángeles del destinatario. Protegida y nutrida dentro de una pirámide de luz, canalizo obras que responden a las reales necesidades del alma a la que están destinadas, conozca o no su rostro.

No existen límites para los mensajes y los pequeños milagros que un lienzo canalizado puede irradiar en un espacio. Acoger a través del arte los dones, los Códigos de Luz y las activaciones del propio Equipo Celestial es un acto tan profundo como reconfortante: la Belleza como vía sagrada para devolvernos bienestar y entusiasmo por el Camino.


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